Türkisch Kaffee
Mi nueva compañera de piso, que es turca (y muy simpática, por cierto), me ha invitado a Türkisch Kaffee (café turco, pero entre nosotras hablamos en alemán así que hay que hablar con propiedad). Yo que suelo tomar el café con leche y un poco de azúcar lo he tomado como ella me lo ha servido: solo y sin azúcar. Y he sobrevivido.

Se sirve en una tacita muy pequeña, con plato debajo. Se suele tomar después del desayuno, con algún dulce tipo barquillo o galleta. Después de tomarlo, si uno se fija, quedan muchos posos abajo. Es bastante típico. Si la persona que te está sirviendo el café sabe leer los posos, como es mi caso, déjala que lo haga. El proceso es el siguiente:
- Poner el platillo bocabajo encima de la taza.
- Remover y darle la vuelta rápidamente, como si de tortilla de patatas se tratase.
- Levantar la taza y analizar tanto el plato como la forma que han dejado los posos en la misma.

¿Cuál ha sido el pronóstico? Según ella, el plato dice que todo va bien y que no voy a llorar. La taza dice que mi trabajo es difícil pero que lo superaré sin problemas. Que no tengo suerte en el amor (hay alguien dándome la espalda) y que aparecen una F y una M.
Yo no creo en estas cosas pero ¡al menos curioso es!
El último paso es enjuagar yo misma con agua el plato y la taza. Es una norma. Después ella lo friega adecuadamente.
¿Lo más gracioso de todo esto? Que te lo explique en alemán. Otra cosa no, pero vocabulario con ella estoy aprendiendo un montón. Viva el tándem Español – Alemán – Turco que nos hemos montado. Gracias, Langenscheidt, por hacer unos diccionarios tan buenos.
Berlín: ¿Puedes ayudarme?

Dentro de menos de 5 días me marcharé a Berlín con mis amigos, durante 4 días. Estoy ansiosa por que llegue el momento, es una ciudad que quiero visitar desde hace muchísimo tiempo (de hecho fue mi primera elección para destino Erasmus) y me asaltan las típicas dudas:
¿Qué visito?
¿Qué cosas “curiosas” no quiero perderme?
¿Por dónde puedo salir de fiesta?
¿Encontraré alguno de esos famosos mercadillos de segunda mano?
Tengo bastantes cosas apuntadas, por supuesto, pero una ayuda nos vendría muy bien a todos los que vamos. No es lo mismo seguir las recomendaciones de una guía de viajes que tú, que estás leyendo esto, me digas personalmente qué es lo que más te gustó.
Gracias por tu tiempo
Fútbol (o Fußball)
Al menos en España destacamos en muchos más deportes, pero aquí en Alemania, lo más importante, es el fútbol.
Bien es sabido por todos que el Bayern München (el Bayern de Múnich) ha sido siempre uno de los mejores equipos. Este año, de momento, va quinto. Y no lo está haciendo muy bien que digamos, pero ahí sigue. Otro equipo que nos suena mucho ahora es el Schalke04, porque Raúl (ex-jugador del Madrid) fue comprado por este equipo de la ciudad de Gelsenkirchen (a una hora y pico de Dortmund). Es un poco patata, ahora mismo van décimos, y son bastante abucheados en cada partido.
Curiosamente acaban de ganar al Valencia, de ahí que me pusiera a escribir esta entrada porque, de hecho, no me lo esperaba. Vuelvo a repetir que es un equipo un poco malo. De hecho por internet se pueden encontrar decenas de vídeos, canciones, etc., todos hablando mal de él.
Hay un especial pique entre Borussia y Schalke por cercanía de ciudades. Son muchos los fans del BVB 09 (denominación del Borussia Dortmund) los que gustan de subir vídeos tan graciosos como este:
Se puede entender al padre preguntar al niño “What’s your favourite team?” y él contesta “BVB”. A continuación canta en contra del Schalke04, al que por cierto, toda Alemania sustituye por “Scheiße04″ (mierda04). “Shalalalalala shalalalalala Scheißeeeee Null Vier”. Adorable
Creo que no hace falta explicar cuál es mi equipo favorito alemán. El BVB (que viene de Ballspielverein Borussia) se encuentra este año primero en la Bundesliga (la liga de fútbol de Alemania) y probablemente nadie le quite el puesto. Así que imaginad lo emocionados que estamos los estudiantes este año, que nos reunimos para ver los partidos juntos y a corear cantos dortmundianos como si no hubiera mañana. Siempre cerveza en mano.
Aún no he tenido oportunidad de ir al Estadio pero no me cansaré hasta conseguirlo
Os dejo con otro vídeo contra el Schalke04. Este creo que está tomado en el estadio del BVB (Signal Iduna Park, estadio que por cierto se ve desde la ventana de mi habitación
) y se puede ver a la marea negroamarilla cantando a grito pelado lo mismo que el adorable alemancillo de antes cantaba:
Enero, febrero y despedidas
Por fin pasó la época fatídica de exámenes en Dortmund para mí. Aunque solo me examinaba de dos asignaturas (teniendo a la vez el Proyecto de Fin de Carrera suficiente era para mí) estaba deseando hacer los exámenes y ver los resultados. De momento no han ido mal. Uno en inglés superado con éxito, y otro en alemán del que aún no conozco la nota.
La época de exámenes en Alemania se suele dividir en dos: se empiezan alrededor de enero-febrero (según si estás en Fachhochschule como yo, o si estás en la Universidad), después hay un parón de un mes, y luego otra vez exámenes. Yo he tenido la suerte de que mis asignaturas solo estaban en el primer período, así que ahora tengo unas vacaciones de un mes y medio aproximadamente. Lo primero que he hecho ha sido venir a España: ver a la familia, amigos, comer sano, y hacer algún examen, ya que nos ponemos.
El resto del tiempo lo dedicaré, cuando vuelva, a viajar, tocar la guitarra, estudiar alemán y todo lo que pueda surgir interesante.
¿Lo peor de esta época? Los Erasmus que solo vinieron por un semestre. Es tiempo de despedidas, de pensar “¿volveré a ver a esta persona alguna vez?” y demás líos mentales que hacen que reflexiones y te plantees “aprovecha esto al máximo, tienes un semestre más, menuda suerte tienes, chavala”. Así que eso se hará. Mientras tanto, aunque es doloroso, hay que despedirse de todos ellos.
Hace unos días se marchó la pequeña Nada, una chica de Bruselas más maja que las pesetas. Y como regalo nos dejó este vídeo (fue un trabajo de clase, aun así lo tomamos como regalo propio), donde podéis ver mis espacios del día a día, donde estudio, donde como, y los amigos de los que me rodeo. Todos ellos. Una pena que ese día no estuviera yo por ahí para decir un par de palabras (está en alemán, lo siento, si un día puedo lo subtitulo!)
Va de música alemana
Hoy me toca hablaros de las canciones que se escuchan cuando sales de fiesta y todo el mundo conoce. Puedes pensar que son bastante horteras. Pero una vez las has oído 3 ó 4 veces, no podrás quitártelas de la cabeza.
Kenn nicht deinen Namen
Esta me la descubrió mi amiga Pili. Es una canción que la canta mucho la gente que va de vacaciones a Mallorca. El estribillo es algo así:
“Ich weiß leider nicht mehr, wie du aussiehst. Kenn nicht deinen Namen Scheißegal! Besoffen!”
(Desgraciadamente no sé ya qué aspecto tienes, no sé tu nombre y me importa una mierda. ¡Borracho!)
Das geht ab
“Hey, das geht ab, wir feiern die ganze Nacht, die ganze”
(Hey, es fantástico, celebramos toda la noche, toda)
Viva Colonia
Esta es bastante coreada y saltada por todos nosotros y parece ser muy antigua.
Da simmer dabei! Dat is prima! VIVA COLONIA!
Wir lieben das Leben, die Liebe und die Lust
Wir glauben an den lieben Gott und ham noch immer Durst.
(¡Cuenta con nosotros! ¡Está muy bien! ¡Viva Colonia!
Amamos la vida, el amor y la diversión
Creemos en Dios querido y siempre tenemos sed)
Wir trinken Alkohol
Esta me recuerda mucho a la canción “yo no quiero agua, yo quiero bebida…”.
Jawohl jawohl jawohl
Wir trinken Alkohol
Wir haben keine Wasser so
wir trinken Alkohol
(Jawohl jawohl jawohl
bebemos alcohol
no tenemos agua así que
bebemos alcohol)
Nein Mann
Esta es más moderna y la ponen en todas las discotecas.
Nein Mann, ich will noch nicht gehen
ich will noch ein bisschen tanzen
komm schon Alter, es doch noch nicht so spät
lass uns noch ein bisschen tanzen
(No tío, todavía no me quiero ir
todavía quiero bailar un poco
vamos ya tío, todavía no es demasiado tarde
déjanos todavía bailar un poco)
Postres (I): “Sopas” de Maizena
Hoy os voy a enseñar una receta que, como todas, conozco por mi madre. La clave está en la harina de maíz (maizena). Me cuesta trabajo encontrarla en Alemania, pero de momento sobrevivo con un paquete que me mandaron mis padres.
Es un plato que, si bien no es muy sano, reconforta del frío y está rico. Para esos días que te apetece un capricho.
Se necesita:
- Harina de maíz
- Leche
- Huevo (opcional)
- Azúcar
Llena un plato hondo o un vaso con la cantidad de leche que quieras tomar. Separa la mitad; una la pones a hervir con un par de cucharadas soperas de azúcar (según cómo las quieras de dulces) y la otra mitad (¡fría siempre!) la utilizas para disolver la maizena (una cucharada sopera).
Cuando la leche esté a punto de hervir echa la mezcla de leche y maizena y remueve sin parar y a fuego lento durante dos minutos. Prohibido parar de remover, que salen grumos y además se pega. El fuego lento es importante también, repito, para que no se pegue.
Al principio no se nota, pero en los 30 últimos segundos verás cómo empieza a espesar. Retíralo del fuego y échalo en un plato. ¡Listo!
Sugerencia de madre: para que tenga algo de alimento y no sean solo hidratos, puedes echarle un huevo batido cuando hayas apagado el fuego, removiendo bien rápido para que no se cuaje.
Sugerencias de Maggie: como se parecen tanto a las natillas (le falta solo el aroma avainillado) yo siempre le echo por encima canela. Deliciosas. Aquí he comprado azúcar avainillado y hoy voy a echárselo, estoy segura de que sabrá muy bien.
Os dejo con una foto que le hice. ¡Ñam!
Studentenwohnheim
O “residencia de estudiantes”. Hoy me toca enseñaros un poco dónde vivo. Se trata de una zona llena de residencias. No te hacen la comida ni te lavan la ropa, sino que son como pisos compartidos.
Aquí tenéis algunas fotos que he tomado desde las ventanas de la cocina y de mi cuarto. Son de hace unas semanas y de ahora, es decir, con y sin nieve, para que veáis el cambio
Otra cosa que quería mostraros es el camino que hago casi todos los días hacia el Campus. No es donde realmente estudio, puesto que yo no pertenezco a la universidad (TU – Technisches Universität) sino a la FH (Fachhochschule Dortmund). Os lo explicaré otro día. En el Campus paso la mayor parte del tiempo estudiando, y es donde como casi todos los días (en la Mensa o comedor universitario).
(La música que acompaña al vídeo, Campus, pertenece al primer disco de Vampire Weekend).
¿Me puedes repetir?
Porque no todo en este blog trata de viajes o experiencias, sino de la cultura alemana y Alemania en general también, hoy voy a hablaros de la palabra más larga hasta ahora registrada en el lenguaje de Nietzsche.
¿Estás preparado?
Rindfleischetikettierungsüberwachungsaufgabenübertragungsgesetz
¿Que no te lo crees? Échale un vistazo a la Wikipedia:
http://de.wikipedia.org/wiki/Rindfleischetikettierungsüberwachungsaufgabenübertragungsgesetz
La palabrita tiene 63 letras, y tiene algo que ver con una ley de etiquetado de reses. ¡Ahí es nada!
Oktoberfest
Siendo este mi año de Erasmus y estando en Alemania, uno de los viajes obligados era a la famosa Oktoberfest.
El Oktoberfest es la mayor fiesta de la cerveza del mundo. Nació en el año 1810 en München (o como nosotros decimos, Múnich). München está en la región de Baviera (“Bayern” en alemán, de ahí el equipo de fútbol “Bayern de Múnich”). Según leo, es visitada por más de 6 millones de personas cada año durante las dos semanas en que se celebra, ¡ahí es nada! Esta es la bandera de Baviera:
Nuestro viaje no fue fácil. Empecemos por el principio de los tiempos…
Pili y yo salíamos desde Dortmund. Allí nos encontraríamos con Alba, Cristina y Julia. “¿Qué medios de transporte pueden llevarnos hasta allí?” pensamos. Avión, bus, tren y coche. Los dos primeros descartados: uno por caro y otro por cansino. El tren no era mala opción, pero realmente como menos se tardaba era en coche. Así que hicimos algo que es muy normal en Alemania: echar mano del “Mitfahren”.
CONCEPTO!!!!!!!! ————> MITFAHREN
El Mitfahren (traducción literar: con-viajar, o sea, viajar con) es una técnica que se utiliza muchísimo aquí. Se trata de ofrecer plazas de tu coche a personas que hagan el mismo (o parte del) trayecto que tú a cambio de dinero (equivalente al trayecto). Es cómodo y muy barato, y normalmente te puedes fiar de la gente. Una de las webs más populares es esta: http://www.mitfahrgelegenheit.de/
Total, que Pili encontró un coche de dos chicas alemanas y nos fuimos con ellas. Debido al mal tiempo y la lluvia, lo que esperábamos que fuera a ser un viaje de unas 5-6 horas se convirtió en uno de unas 9, ya no lo recuerdo bien. Llegamos a alcanzar los 200 km/hora para contrarrestar los tramos de retención. ¡¡Miedo!! Pero llegamos sanas y salvas. Ese viernes no hicimos nada puesto que era muy tarde y había que recargar las pilas para el día siguiente. No diré dónde dormimos, si tenéis curiosidad podéis preguntarme.
El día siguiente lo pasamos en el recinto de la Oktoberfest. Brutal. Es como una feria de ciudad, con sus atracciones y sus puestos de comida y dulces, pero cambiando las casetas de sevillanas y rebujitos por unas casetas enoooormes donde, por supuesto, la bebida estrella es la cerveza.
Aquí estamos a la entrada de la Oktoberfest:
Inmediatamente fuimos en busca y captura de una caseta para entrar. Fallo gordo: llegar a la 1 de la tarde. Ni siquiera llegando a las 11 tienes sitio; hay que ir sobre las 9. Si no, imposible. Así que optamos por quedarnos en unas mesas de fuera, a riesgo de mojarnos porque nos hizo un fin de semana feo y lluvioso.
Las casetas tienen este aspecto. Y esta fue nuestra estupenda primera ronda:
A continuación hubo una segunda, claro está. Sobre esa hora nos encontramos con algunos españoles y fue la hora en la que la mayor parte de la gente empezaba a animarse y a subir en las mesas a cantar y a hacer el burro. Por supuesto nosotros también tuvimos nuestros minutos estelares cantando canciones típicas.
Pasado un rato tuvimos la suerte de poder entrar en una de las casetas. ¡Qué cantidad de gente! Todo el mundo cantando, bailando, mucha gente vestida con los trajes típicos… Y gente ligando, todo hay que decirlo. Otra cosa no, pero eso es algo universal que no distingue de raza, de país y de fiesta.
Cuando nos hubimos hartado de bailar y dar vueltas (en este período de tiempo me encontré en el suelo una chaqueta de marca cuyo dueño no se dio la vuelta para buscarla y, tras cinco minutos esperando, me la quedé; de mi talla, por cierto) nos fuimos a comer algo y a darnos una vuelta por las atracciones. ¿Podéis entender por qué este hombre portaba un mango de paraguas sin paraguas? Yo no:
Habíamos exprimido mucho el día, lo mejor era volver a casita. Esta vez optamos por volver en tren, ya que el coche del Mitfahren no salía hasta el día siguiente.
Sí, la red ferroviaria alemana es la mejor del mundo, pero… ¿Quién me iba a mí a decir que tardaría 12 horas en volver, tomando 7 trenes distintos? No, no es ninguna broma. Pili y yo, como dos campeonas, salimos a las 2 de la mañana de München y no llegamos hasta las 2 de la tarde del día siguiente. Lo que pueda contar de estos 7 trenes es poco; dormir en el suelo, dormir en escalones, aguantar tías borrachas, aguantar viejas alemanas que siguen ancladas en la era prehistórica y no admiten la presencia de extranjeros (viejas con muuuchos pelos en las piernas, por cierto), y un sinfín de anécdotas. Para que tengáis una prueba de lo que digo:
El recorrido fue aproximadamente el siguiente: München – Augsburg – Treutchlingen – Würzburg – Frankfurt (Main) – Siegen – Hagen – Dortmund
A la señora de las piernas peludas no os la pongo, que si no no vais a querer entrar más en el blog.
La próxima vez iré como una reina. Y con vestidito típico.
Resumiendo que es gerundio
Después de nosecuantas semanas me atrevo a abrir WordPress. Y concretamente, dentro de 10 días se cumplen 2 meses desde que estoy en Dortmund. Cuando llegué no tenía conexión a Internet, de hecho pasó más de medio mes hasta que la tuve; podría haber escrito post para luego publicarlos, pero no lo hice.
La primera semana aquí fue un poco desastrosa. Afortunadamente, mi amiga Pili (a la que le debo la vida) estaba en Wuppertal viviendo y pude estar parte de esa semana con ella; el miércoles 15 vinieron a recogerme (ella, Hendrik y Jorge) al aeropuerto, me acompañaron a la residencia, y ese fin de semana pasamos dos estupendos días en Düsseldorf (para recoger a Pablo) y en Köln.
Día 1
Nos costó bastante trabajo encontrar la residencia, pero lo logramos (en breves días colgaré fotos de mi habitación). Un chico me dio mis llaves y un inventario para controlar que no robes/estropees nada. Por cierto, que si pierdes una llave tienes que pagar 50 euros, ahí es nada… Total, que se fueron y me quedé sola (era tarde y solo me crucé con una de mis tres compañeras, la cual no me preguntó absolutamente nada; alemana tenía que ser). Deshice las maletas y guardé todo en los armarios y la estantería. Pegué en mi pared el póster de la Alhambra y dos ó tres cosas más, preparé todo lo que pude para el día siguiente. Y a dormir en unas sábanas lavadas unas 100 veces y con un cubrecolchón que no servía para el mío. Estupendo. Y no tengo cortinas ni persiana, estupendo x2.
Día 2
Gracias a que Jorge me trajo un litro de leche y una bolsa de Nesquik pude desayunar algo esa mañana. Me levanté muy temprano por si me perdía por estas calles de Dios pero al final conseguí llegar a mi destino: Fachhochschule Dortmund, mi facultad. Aunque tiene cuatrocientas entradas y no sabía por dónde tenía que entrar, así que di más vueltas que el caballo del malo. Y para colmo, con un dolor horrible en una pierna. Me presenté en el despacho de relaciones internacionales. “Hola, soy la chica española. Mejor háblame en inglés, por favor, que solo sé alemán gramatical, pero hablarlo me cuesta”. No sé cuántas veces hube repetido esa frase en aquellos días. Esa mañana fue bastante caótica; hubo una recepción de estudiantes internacionales, los cuales la mayoría saben alemán y no inglés. Bien, la primera en la frente. Afortunadamente un chico alemán se ofreció a enseñarnos la facultad, en inglés. Tuve mucha suerte porque en esa misma mañana ya tenía mi Semesterticket (del que hablaré más adelante), mi carnet de la facultad (te abre bastantes puertas) y la matrícula hecha, todo gracias a él. Después fuimos a la Mensa (comedores universitarios), acompañamos a un chico a su residencia (al lado de la mía) y a continuación me volví. Esa tarde fui a Wuppertal, perdiéndome un poco, claro está.
Día 3
Jorge y yo vinimos a Dortmund y me ayudó a hacer la primera compra. Ilusa de mí, pensé que podría pagar con MasterCard en Lidl. Qué va, ni siquiera con Maestro. Solo son válidas las tarjetas EC (ElectronicCard, en Alemania por ejemplo son de este tipo las de Volksbank y las de Sparkasse). A continuación volvimos a Wuppertal para pasar el fin de semana allí. Esa noche íbamos a Düsseldorf a por Pablo. Adivinad qué pasó de camino a recogerlo… Descubrí que me había dejado en Dortmund el Semesterticket, ¡genial! Al día siguiente…
Día 4
Volví a Dortmund a por mi Semesterticket. Pero como no hay dos sin tres, me tocó una “simpática” revisora alemana mayor, es decir, ni papa de inglés. Como pude le expliqué que lo tenía pero que no lo llevaba encima, y ella no hacía más que hablarme en este idioma del demonio, por lo que yo solo le decía “disculpe pero no la entiendo”. Y ella solo me decía “¿cómo puede ser que hables alemán pero no me entiendas?”. Total, un show. Al final conseguí enterarme: mi multa no sería de 40 euros si iba a una oficina y enseñaba la multa y mi Semesterticket, cosa que hice en Wuppertal a la vuelta. Solo fueron 2.50. Menos mal.
Pasamos una noche tranquila en el piso de Pili, muchas risas y a dormir.
Día 5
Viajecito a Colonia (Köln, of course). Yo ya había estado, pero el Dom (la catedral) siempre impresiona. Ellos subieron los 500 escalones que llevan a lo alto de la torre. Yo, que me traje un bonito resfriado y ese gran dolor en una pierna de España, me quedé abajo, dentro de la catedral. Después estuvimos paseando por el centro, el río Rhin, fuimos al museo del chocolate Lindt (solo a la tienda, pero… ¡qué tienda!) y por último entramos a beber una cervecita y a ver el fútbol, ese día jugaba el BVB (Borussia Dortmund). Y vuelta a casa.
Día 6
Me despido de todos y vuelvo a Dortmund. Creo que este fue el peor día. Completamente sola, sin Internet, las compañeras más sosas del mundo… Prefiero no acordarme. Ese día hubo hasta lágrimas. Pero yo no sabía que sería el comienzo de la gran aventura Erasmus. Ahora sí.
Día 7
Ya no recuerdo qué hice por la mañana. A lo mejor fui a la FH, a lo mejor no. A partir de ahora no sé qué ocurre cada día, porque es mejor que el anterior. Solo sé que me planté cara a mí misma y dije: es hora de que hagas esa llamada telefónica. “Un-amigo-de-un-amigo-que-vive-en-Dortmund”, esa misma. Samu, al que podríamos llamar “mi salvador”, porque además de ser un gran tío es una gran persona y me ha ayudado en todo lo que he necesitado, fue la persona a la que llamé. Él no podía ir a la fiesta de esa noche, en “Am Gardenkamp”, una de las residencias de estudiantes que hay aquí; pero quedé en Lidl (siempre nuestro punto de encuentro) con Dani, madrileño y periodista, me lancé a la aventura, y conocí mucha gente esa noche. Sara, Héctor, Marcos, Jose (con el que ya había hablado en Lidl, casualmente)… Estaba contentísima esa noche.
Día 8
Tampoco sé qué hice esa mañana, quizá sí fui a la FH para activar Internet. Lo que sí recuerdo es que fui a la Mensa de nuevo y seguí conociendo a más gente. Por fin vi a Samu, y conocí a Marcel (polaco), a Francesco (italiano) y a Ángel (ex-erasmus, una gran pérdida). Me hice el carnet de la biblioteca de la TU Dortmund (la FH es diferente, está en otro sitio, la TU es el campus grande, ya lo explicaré), con el que también podría usar Internet, y feliz de la vida. Esa noche fuimos a la fiesta de los miércoles, Spunk, que está en otra de las residencias. Otra noche estupenda.
Días 9, 10, 11, …
Estos días fueron bastante parecidos: conocer a más gente, hablar cada vez más alemán, soltarme con el inglés, beber cerveza, cenar entre amigos, comer juntos en la Mensa todos los días (¡a la 1 debajo del cartel!) y tomar café después, estudiar alemán en la biblioteca, ir al centro a comprar cosas de primera (y segunda) necesidad, seguir disfrutando de Pili el tiempo que le quedaba en Alemania, hacer muchos muchos muchos papeleos, hablar con el coordinador de aquí y que se me descuadren todos mis esquemas con respecto al Learning Agreement, decidir qué Proyecto Fin de Carrera hacer, abrir la cuenta en el banco, comprarme un móvil alemán, decorar mi habitación…
Días después, ya en octubre, conocí a Cris y a Mario. El círculo se cierra, esta es mi familia Erasmus
Y básicamente esta ha sido mi vida hasta hoy. He hecho viajes y tengo muchas más anécdotas, que iré contando poco a poco porque POR FIN he puesto el blog más o menos al día, que era mi propósito.
La verdad, hubiera sido peor escribir todo los primeros días porque en caliente todo se ve peor, así que prefiero contaros mi experiencia pasado un tiempo y que no se vea todo tan negro
Os dejo con unas cuantas fotografías como resumen de mis primeros días.
En el avión hacia Barcelona.
Vuelo de Barcelona a Dortmund.
También se ve Atenas y Stuttgart, destinos Erasmus de mis amigos Vero y Dani
La puerta de la residencia. ¡Por fin hemos llegado!
Camino a Düsseldorf. En Alemania se puede beber alcohol incluso en los trenes.
En Spunk, la fiesta de los miércoles.












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